A partir de este año de 2026, el régimen de beneficio presunto pasa por un cambio significativo en su tributación. Este cambio es el resultado de las medidas adoptadas por el gobierno federal para reducir las exenciones fiscales y aumentar la recaudación.
En términos prácticos, esto significa un aumento indirecto en la carga del IRPJ (Impuesto sobre la Renta de las Personas Jurídicas) y de la CSLL (Contribución Social sobre el Lucro Neto) para las empresas incluidas en este régimen en este nuevo año natural.
Esta modificación forma parte de un paquete de ajuste fiscal y reforma fiscal destinado a equilibrar las cuentas públicas, con una previsión de incremento de aproximadamente 23 000 millones de reales en la recaudación ya en 2026.
A continuación, explicamos cómo la nueva ley disminuye la economía de impuestos en el beneficio presunto y lo que cambia en la práctica para su bolsillo. Vamos directamente al grano sobre la nueva norma para quienes facturan hasta R$ 5 millones por año, aportando ejemplos reales y las precauciones que su empresa debe tomar ahora.
Ley Complementaria 224/2025 y el recorte en las deducciones fiscales
A Ley Complementaria 224/2025 llegó para revisar los descuentos que el gobierno daba en el pago de impuestos federales. En lugar de eliminar estos beneficios, la nueva regla redujo la ventaja en 10%. En la práctica, quienes pagaban menos impuestos debido a algún incentivo, ahora pagarán un poco más.
Este recorte afecta a casi todos los impuestos federales (como el impuesto sobre la renta, la contribución social y el PIS/Cofins). El Gobierno no ha cambiado el nombre de los impuestos, pero ha ajustado las cuentas para que el ahorro generado por las ventajas sea menor.
A modo de ejemplo, la propia ley (complementada por normativas posteriores) detalla este mecanismo de “reducción sin derogación”:
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Exenciones o tipos impositivos cero: pasan a tener una recaudación de 10% de la tasa estándar. Es decir, la exención deja de ser total: ahora se cobra 10% del impuesto que se debería pagar en ausencia del incentivo.
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Tarifas reducidas: se ajustan a una nueva tasa efectiva que corresponde a 90% de la tasa reducida original más 10% de la tasa completa estándar. Así, por ejemplo, si un determinado producto tenía una tasa reducida de 10% en lugar de 20%, pasará a tener 11% (ya que 90% de 10% = 9%, más 10% de 20% = 2%, lo que suma un total de 11%).
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Reducciones de la base imponible: el porcentaje de reducción de la base se reduce en 10%. Por ejemplo, si una actividad podía excluir 50% de la base de cálculo de un impuesto, ahora solo podrá excluir 45% (90% de 50%).
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Créditos presuntos o financieros: el valor del crédito utilizable se limita a 90% de lo que sería antes (reduciendo así el beneficio financiero del crédito en 10%).
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Regímenes especiales o simplificados de tributación sobre los ingresos: sufren un aumento de 10% en la carga, generalmente mediante un aumento de la base o del tipo impositivo efectivo.
Es precisamente aquí donde las empresas del Beneficio presunto se ven afectadas. La nueva ley dejó claro que el gobierno considera este régimen como un “descuento indirecto” de impuestos. Por eso, se incluyó en la lista de regímenes que verán reducida su ventaja en un 10%.
En la práctica, el Ministerio de Hacienda confirmó: el beneficio presunto ahora forma parte del grupo que sufrirá un aumento en el coste de los impuestos para ayudar a equilibrar las cuentas públicas.
Quiénes quedaron fuera:
No todo el mundo pagará este aumento. El Gobierno ha decidido proteger algunos sectores y programas importantes. No cambian nada:
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Simples Nacional: Si su empresa está en el régimen simplificado, puede estar tranquilo, nada cambia para usted.
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Zona Franca de Manaos: Los beneficios de la región siguen siendo los mismos.
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Cesta básica de alimentos: Se mantuvieron los descuentos en los alimentos básicos.
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Programas sociales: Proyectos como Minha Casa Minha Vida y Prouni siguen protegidos.
Si su empresa no está inscrita en el régimen Simples Nacional y utiliza el régimen de Lucro Presumido, el importe pagado en concepto de impuesto sobre la renta de las personas jurídicas y de contribución social sobre el beneficio neto tenderá a ser mayor a partir de 2026.
Rodrigo Ribeiro, director y especialista contable de Controlador CLM
Cambios en la ganancia presunta en 2026
¿Por qué se incluyó el beneficio presunto?
Como se ha comentado, para el gobierno federal o Beneficio presunto representa una renuncia fiscal relevante. Miles de empresas que optan por este régimen pagan, proporcionalmente, menos IRPJ/CSLL de lo que pagarían en el régimen de Lucro Real.
Al incluir explícitamente el Beneficio presunto en la LC 224/2025, el legislador buscó reducir esa ventaja y, al mismo tiempo, introducir un elemento de progresividad dentro del régimen, haciendo que las empresas de mayor tamaño dentro del Lucro Presumido contribuyan con un valor más cercano al de los que tributan por el beneficio real.
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¿Qué cambiará en 2026 para la ganancia presunta?
Desde el 1 de enero de 2026, ya está en vigor la nueva norma para el cálculo del Beneficio presunto. El gobierno no ha eliminado el régimen, pero ahora funciona en dos “bandas”, dependiendo de los ingresos anuales de su empresa:
1. Facturación hasta R$ 5 millones al año: Nada cambia
Si su empresa factura hasta R$ 5 millones al año, usted sigue pagando sus impuestos exactamente igual que en 2025. Los márgenes de beneficio que el gobierno “presume” para su negocio siguen siendo los mismos.
2. Facturación superior a 5 millones de R$: Se encarece 10%
Para la parte de la facturación que supere los 5 millones de R$ en el año, la regla cambia. Sobre ese valor excedente, el gobierno aumenta en 10% la margen de beneficio que él cree que usted obtuvo.
Ejemplo sencillo: Si su margen de beneficio oficial era de 32%, sobre lo que superar los 5 millones de R$, el gobierno ahora considera que su beneficio fue de 35,2% (los 32% originales + 10% de aumento).
En la práctica: un sistema de “escalones”
Esto funciona como una escalera:
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En el primer tramo (hasta R$ 5 millones), pagas el impuesto normal.
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En el segundo escalón (el que supera los 5 millones de R$), el cálculo se complica.
Lo importante es comprender: El gobierno no aumentó las tasas impositivas de 15% (IRPJ) ni 9% (CSLL). Lo que hizo fue aumentar la base de cálculo — es decir, “fingió” que usted obtuvo más ganancias para poder cobrar el impuesto sobre un valor mayor.
El beneficio presunto sigue existiendo., pero para las empresas medianas y grandes, resultó un poco menos ventajoso. Ahora, cada real que supera el límite de R$ 5 millones genera un impuesto un poco más alto que antes.
Ejemplo práctico: ¿Cómo queda la cuenta ahora?
Para entender el cambio, imaginemos una empresa de servicios. Por regla general, el gobierno presume que el 32% de sus ingresos son beneficios.
Supongamos que esta empresa factura R$ 6 millones en este año 2026. Ha superado el límite en R$ 1 millón. El cálculo ahora se divide en dos partes:
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Sobre los primeros 5 millones de R$: La regla sigue siendo la misma. La base imponible es 32% (R$ 1.600.000).
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Acerca del excedente de 1 millón de R$: La regla cambia. La base imponible aumenta 10%, pasando a 35,2% (R$ 352 000).
El resultado: El gobierno ahora considera que el beneficio imponible total de la empresa es mayor (R$ 1.952.000 ahora, frente a R$ 1.920.000 según la antigua norma). Esta diferencia en la base de cálculo genera, en este ejemplo, alrededor de R$ 10 mil más en impuestos (IRPJ y CSLL) durante el año. Es un costo adicional que antes no existía.
¿Quién paga más?
El impacto en su bolsillo varía según el importe de su facturación por encima del límite:
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Empresas con ingresos muy superiores a los 5 millones de rands: Sienten el mayor peso del cambio, ya que la mayor parte de los ingresos entra en la regla más cara. Para los servicios, por ejemplo, la carga fiscal real sobre la facturación sube de alrededor de 10,88% a casi 12%.
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Empresas que superan ligeramente los 5 millones de R$: Sienten un impacto menor en el total, ya que la mayor parte de la facturación todavía se grava según la antigua normativa, más barata.
Resumen:
Las tasas impositivas (15% del IRPJ y 9% de la CSLL) no han cambiado. Lo que ha cambiado es que, para las empresas medianas, el gobierno ahora aplica estas tasas sobre una base de lucro presumido mayor.
¿Esto significa que la ventaja financiera del beneficio presunto disminuyó en relación con el beneficio real. Si su empresa factura más de 5 millones de reales al año, el atractivo de este régimen ha disminuido. Es el momento de volver a hacer números para asegurarse de que sigue siendo la mejor opción para su negocio en 2026.
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Límite de R$ 5 millones: cómo funciona la regla
En 2026, el número mágico para su planificación es R$ 5 millones. Ese es el límite de facturación anual que define si su empresa sigue con la tributación normal o si entra en la nueva norma, que es un poco más cara.
A diferencia de Simples Nacional, donde el cálculo cambia cada mes, en el beneficio presunto el acuerdo con el gobierno es trimestral. Por eso, es necesario hacer un seguimiento del acumulado del año para saber cuándo se va a “superar” ese límite.
Las 4 reglas de oro del nuevo cálculo:
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¿Ha superado el límite? No hay vuelta atrás en el mismo año: Una vez que haya alcanzado los 5 millones de R$ en 2026, todos los meses siguientes hasta diciembre tendrán el cálculo más caro. El contador no “pone a cero” la cuenta cada trimestre; el límite es único para todo el año.
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Válido para toda la empresa: Si vendes productos (margen de 8%) y también prestas servicios (margen de 32%), el límite de R$ 5 millones se aplica a la suma de los dos ingresos. Si se supera el límite máximo, el aumento de 10% se aplicará proporcionalmente a cada una de sus actividades.
Ejemplo de “Transición” a mitad de año
Imagine que su empresa de servicios factura R$ 2 millones por trimestre:
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1.º trimestre: Ganó R$ 2 millones. (Acumulado: R$ 2 millones). Impuesto normal.
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2.º trimestre: Ganó más de 2 millones de R$. (Acumulado: 4 millones de R$). Impuesto normal.
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3.º trimestre: Ganó más de 2 millones de R$. (Acumulado: 6 millones de R$). ¡Atención! Aquí has cruzado la línea.
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Sobre R$ 1 millón (para completar los 5), pagas el impuesto normal.
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En cuanto al millón de R$ que sobra, ya lo pagas con el aumento de 10% en la base.
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4.º trimestre: Ganó R$ 2 millones. Como ya superó el límite anteriormente, todo ese valor entra en el cálculo más caro.
¿Y si tengo más de una actividad?
Si tienes una tienda y también prestas servicios de consultoría, el sistema es justo: el exceso de facturación se divide entre las dos partes. Si tu servicio estaba gravado sobre una base de 32%, la parte que exceda el límite se calculará sobre 35,2%. Si la venta era sobre 8%, pasa a 8,8%.
El punto principal es: En 2026, la contabilidad deberá estar al día y ser objeto de un seguimiento exhaustivo. Nadie quiere verse sorprendido por una factura fiscal más elevada al final del trimestre por no haber controlado este límite.
En resumen, el cambio trae consigo nuevos retos en materia de gestión y cumplimiento tributario para empresas en Lucro Presumido. Ya no es un régimen de cálculo “estático”, ahora hay una variable que hay que supervisar (facturación acumulada frente al límite) y posibles decisiones que tomar a lo largo del año. Será importante contar con un asesoramiento contable y fiscal cercano para evitar errores y aprovechar las oportunidades de optimización.
¿Qué hacer ahora en 2026?
El cambio introducido por la nueva ley muestra que el gobierno está revisando los descuentos para equilibrar las cuentas. En Beneficio presunto, la norma ahora es clara: el régimen sigue existiendo, pero se ha vuelto un poco más caro para quienes facturan más. El objetivo es acercar el impuesto de estas empresas al que se paga en el régimen de Lucro Real.
Para usted, empresario, 2026 no es solo un año más. Es hora de cambiar de estrategia. Eche un vistazo a nuestras recomendaciones prácticas:
1. Vuelve a hacer los cálculos (simulaciones).: No tome decisiones basadas en su intuición. Póngalas por escrito: Beneficio presunto frente a beneficio real. Con el aumento de la base de cálculo en el régimen de presunción, es posible que el régimen de beneficio real (en el que el impuesto se aplica sobre el beneficio real restante) haya resultado más ventajoso para su negocio este año.
2. Revise sus precios y contratos: Si los impuestos han subido, su margen de beneficio ha disminuido. Evalúe si es posible ajustar sus precios o renegociar los contratos. Muchos empresarios del sector servicios ya utilizan cláusulas que permiten revisar los precios cuando el gobierno aumenta los impuestos. Compruebe si este es su caso o si tendrá que absorber ese coste.
3. Realice un seguimiento de la facturación cada mes: En 2026, no puedes esperar a que termine el año para ver los resultados. Haz un seguimiento minucioso de la acumulación de tus ingresos. Si ves que vas a superar los R$ 5 millones Al final de un trimestre, planifica. A veces, un pequeño ajuste en el plazo de emisión de una factura, dentro de la ley, puede evitar que caigas en la franja más cara antes de lo previsto.
4. Organiza tus documentos: Las autoridades fiscales están pendientes de estos nuevos rangos de cálculo. Asegúrese de que su contabilidad cuente con informes claros que separen lo que se facturó “dentro” y “fuera” del límite de R$ 5 millones. Esto evita multas y problemas en futuras inspecciones fiscales.
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